Nuestra historia: una transformación que construimos juntos
Nuestra historia comienza con una decisión clara: responder con responsabilidad a una realidad que ya no podía ignorarse. Ese compromiso fue creciendo hasta convertirse en un Centro Residencial dedicado a proteger y acompañar a madres adolescentes con sus hijas e hijos.
El comienzo
Todo empezó en 2021, cuando un grupo de personas, liderado por Canel Frichet, decidió actuar con responsabilidad y compromiso frente a una situación que exigía atención. De esa decisión nació la Asociación Casa Sonja Ecovillage for Children and Women.
Desde el inicio fue un sueño compartido: ofrecer protección, cuidado y la restitución de derechos a la niñez y a las mujeres que habían atravesado situaciones de vulnerabilidad.
La construcción del Ecovillage
Ese sueño encontró tierra fértil en una finca ubicada en el barrio La Tranquilidad, a lo largo de la Ruta del Sol en Cóbano. Gracias al apoyo de donantes nacionales e internacionales, allí se construyó mucho más que infraestructura.
Nació una eco-villa: espacios sostenibles, huertas, animales de granja. Un lugar pensado para sanar, aprender y reconectar con lo esencial de la vida y con la naturaleza.
Con el tiempo, la experiencia trajo aprendizajes profundos. En 2025, la Junta Directiva reconoció que el camino requería una evolución: pasar de una iniciativa valiosa a un modelo residencial especializado. Entonces comenzó un diálogo serio y comprometido con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), respondiendo de manera responsable a una necesidad urgente a nivel nacional.
Un nuevo capítulo
De este proceso de reflexión surgió Casa CreSer, con la determinación de convertirse en un hogar residencial especializado para madres adolescentes con sus hijas e hijos. Más que un cambio de nombre, fue una declaración clara de propósito: acompañar a las jóvenes madres a través de protección, cuidado, educación y la construcción de proyectos de vida posibles.
Hoy, Casa CreSer es un lugar donde la maternidad temprana no marca un final, sino un comienzo. Un espacio donde las madres adolescentes y sus hijos crecen juntos, transformando historias de vulnerabilidad en caminos de resiliencia, cuidado y desarrollo, en armonía con la naturaleza y con la vida que sigue adelante.
Aquí, crecer es un camino que recorremos juntos.